Puedo decir que ha sido una de las experiencias más enriquecedoras desde todos los niveles que hemos podido vivir en los últimos años. Junto con mi esposa, la Dra. Alexandra Rada, fuimos invitados al Japón por parte de un laboratorio nipón que produce los conocidos como hilos tensores que usamos en Medicina Estética. La invitación fue para sustentar un trabajo y fue gracias a que mi esposa fue premiada en la categoría de “Mejor Caso” con este tratamiento de hilos en el Anual JBP Trophy, el prestigioso premio internacional que organiza este laboratorio, del cual se hace convocatoria a nivel mundial.

Primero que nada resaltar mi orgullo, como esposo y como médico, por cuanto este premio supone de reputación para la Medicina Estética colombiana, ya que la doctora competía con colegas de tres continentes. Gran satisfacción ir a un lejano país y ver como una médica colombiana recibe dicha distinción. Cabe recordar que la Dra. Alexandra Rada es pionera en Colombia con este tratamiento.

Japón es una maravilla. Banca, seguros, bienes raíces, transporte, venta al por menor y telecomunicaciones se sitúan entre sus principales industrias. Suyas son grandes y conocidas empresas como Mitsubishi, Toyota, Suzuki, Honda, Nintendo, Cannon, Sony, Nissan, Mazda o Yamaha entre otras que hacen de este país la tercera economía del mundo tras EE UU y China. No saben de corrupción, aplican agricultura avanzada, el 55% de los 24.000 Km de ferrocarril son eléctricos, por ley tienen 40 horas semanales de trabajo, pero realizan 70 horas más extras, un culto al trabajo que explica entre otras muchas cosas el milagro de su rápida recuperación tras el desastre de la II Guerra Mundial, algo parecido a lo que sucedió con el pueblo alemán.

La mayoría de los japoneses no están afiliados a una religión en particular, a su vez ellos hacen sincretismo e incorporan varias características de muchas religiones en su vida cotidiana. Una de las religiones más practicadas es el Shinto, la religión nativa y exclusiva, fue la única que existía antes de la llegada del budismo o el cristianismo y marcó la mitología japonesa. Se basa en cuatro afirmaciones: tradición y familia, amor a la naturaleza, purificación y la celebración de las festividades tradicionales. No posee ningún canon o libro sagrado.

El budismo es no obstante la religión mayoritaria. El Cristianismo llegó en el siglo XVI y sobrevive solo en el área aislada alrededor de Nagasaki. Actualmente cuenta con 1,4 millones de fieles.

Estilo de vida saludable: País rico con baja obesidad

Pero, ¿qué es lo que más me llamó la atención en ese viaje desde el prisma de mis ojos de médico especializado en Medicina Estética? En primer lugar su estilo de vida, su cuidado del sol, su alimentación, su trabajo, su orden, su amor a la naturaleza y a su patria.

Japón tiene una balanza comercial positiva de más de 100 mil millones de dólares. Es el segundo país con mayor equidad de ingresos per cápita. Con solo visitarlo uno percibe que es un país de convivencia, de respeto, y del estilo de vida ni qué decir tiene que están en el camino correcto: son el segundo país del mundo en longevidad, su esperanza de vida es de 91.8 años. Impresiona su cuidado con el sol, se protegen con sombreros, sombrillas, mangas largas y guantes, tanto hombres como mujeres y niños.

Una de sus mayores peculiaridades en cuanto al estilo de vida es que desde tiempos remotos el japonés ha sido un pueblo ictiófago, es decir, vive de y por el pescado. Se encuentra en el primer puesto mundial por su producción pesquera, en especial de sardinas, caballas y salmones. El grueso del tonelaje procede de la pesca de altura, ya que la costera representa sólo un 18.3%. Por ello Japón ha desarrollado una especialización en la pesca pelágica, realizada en alta mar por grandes barcos-factorías.

Este dato nos da de por sí una pista del estilo de vida saludable nipón. En la lista de los 50 países del mundo con el índice de obesidad más bajo, poblada por lógica de naciones que luchan contra la pobreza y el hambre, vemos que en el puesto 38, entre Mali y Zimbabue, se halla Japón, que con un 3,5% de obesidad entre la población adulta, es de lejos la nación desarrollada con el índice de obesidad más bajo del mundo, dato que resalta si se compara con otros miembros del G8 como Alemania, Francia e Italia entre el 21% y el 22%, el Reino Unido con un 26% y Estados Unidos con ese alarmante 33,6%.

Tienen leyes para preservar esa vida saludable. Como la ley Shuku Iku, que hace referencia a la comida, la dieta y al comer, Iku hace referencia a la educación intelectual, moral y física. En Japón no hay tiendas ni máquinas expendedoras de comida dentro de los colegios, cero comidas no saludables como papas fritas o refrescos azucarados. El objetivo de esta norma es incrementar la información de los estudiantes sobre la cadena alimentaria, sobre la procedencia y la producción de los alimentos, y define la educación sobre nutrición desde los primeros años. Determina procesos como los menús saludables en las escuelas, la contratación de nutricionistas profesionales que dan clases específicas sobre alimentación, la promoción de una cultura social alrededor de la comida: los niños ayudan a preparar y a repartir la comida en el colegio, cada día a la hora de comer transforman la clase en un restaurante, ayudan a poner la mesa, el mantel, se sirven unos a otros y comen juntos en la clase. La idea de comer como un acto social.

La llamada Ley Metabo anima a los adultos entre 35 y 75 años a hacerse una medición anual del contorno de la cintura. Según la OMS una circunferencia de mas de 94 centímetros para los hombres y de más de 80 para las mujeres conlleva un mayor riesgo de complicaciones metabólicas, como enfermedades cardiovasculares. Estas mediciones las promueve la administración pública de salud pero también las empresas. Los empleadores tienen un día anual claramente identificado en el que todo su personal debe medirse la circunferencia de la cintura.

En el marco de la Ley Metabo las compañías promueven los descansos de los trabajadores para hacer ejercicio. Algunas compañías tienen gimnasios para que los empleados puedan hacer ejercicio fácilmente. Se anima a los empleados a acudir al trabajo caminando o en bicicleta.

Además en Japón se le da mucha importancia a la comida tradicional. El énfasis se pone en la comida fresca, de producción local. Hay pequeños terrenos y huertas suburbanas donde producen sus alimentos de manera natural. En la cocina tradicional además se sirven muchos platos en porciones pequeñas, con muchos vegetales y con mucha comida fresca. Las culturas asiáticas consideran la comida como algo medicinal.

Una sociedad para sacar provecho de sus enseñanzas culturales y su estilo de vida.

Alimentos saludables

Vistos los datos y la longevidad de los japoneses, y toda vez que consideran sus alimentos como su medicina, no podía por menos que interesarme en dichos alimentos. Los clasifican por el método de cocción. Yakimono son a la parrilla, gohan es un plato de arroz, mushimono son hervidos, nabemono son los que se hacen en hornillos en la mesa, agemono los rebozados en pasta y fritos como tempura, sashimi es pescado crudo en lonchas, y creánme que a quien en el Japón no le guste este plato con un poco de sake no será muy bien visto.

El arroz blanco domina su cocina. El plato típico es con una sopa y tres platos segundos, normalmente un sashimi, uno a la parrilla y uno cocido a fuego lento.

Las algas son grandes protagonistas, como el kombu, y la soja es igual de importante que la salsa shoyu. Vi también muchas alubias rojas y blancas en puré, el miso, y los helados que son en té verde. El licor nacional como es sabido es el sake, que se hace del arroz, pero también he podido degustar muy buenas cervezas, por supuesto té y hasta algún whiskey de muy buena calidad.

 

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