Una de las partes del cuerpo donde se ve la vejez del ser humano es en el cuello. Es muy frecuente que nos ocupemos de mantener la cara perfecta a base de crema y todo tipo de cuidados, mientras que descuidamos el cuello en la ignorancia de que donde realmente se ve la vejez es ahí.

Lo que les quiero proponer es una serie de ejercicios especiales mediante los cuales lograremos tonificar el cuello, la papada y el óvalo facial que siempre resulta más bello tenerlo bien marcado.

Estos ejercicios que les propongo son como un circuito que deberemos hacer todas las veces que sea necesario a fin de lograr los resultados que buscamos en la parte del cuello. Recuerden que cuidarnos no es algo mágico que nos cae así sin más, sino que tenemos que poner atención y cuidado en lo que hacemos, hacerlo con interés y juicio y con conciencia de que lo estamos haciendo bien, que notamos que estamos tonificando de verdad el borde mandibular y el cuello.

Flacidez y papada

Hay una cosa que quiero contarles y que debemos tener en cuenta, hay una diferencia entre la flacidez y la papada. La flacidez es la que vamos a atacar con estos ejercicios que les propongo aquí. La papada por el contrario es como ese bultico que a pesar de que estire uno mucho la piel del cuello permanece ahí, lo cual quiere decir que es grasa. Para eso ya desde el año pasado se aprobó en Estados Unidos un medicamento específico que estamos aplicando en Medicina Estética con mesoterapia a las personas para ayudarles a bajar esa papada.

Ejercicio 1

El primer ejercicio lo haremos levantando un poco la cabeza, vamos a sacar la quijada hacia el frente y vamos a sostener esa posición durante 10 segundos. Hay que hacer fuerza y sentir bajo el mentón toda la fuerza que estamos haciendo. Este ejercicio deberemos repetirlo 15 veces, y después lo vamos a hacer igual pero de una manera más rápida. Recuerden, sin mover la cabeza, solamente la quijada. Muy pronto van a notar que los movimientos de la parte superior del cuello hacen que se sientan muy tensionados.

Ejercicio 2

Este segundo ejercicio es exactamente el mismo, la salvedad es que vamos a ejercer con la mano en forma de puño cerrado una presión que empujará la quijada hacia atrás. Ahí debemos sostenerlo empujando fuertemente contra la quijada. Empezaremos a notar el efecto en la mandíbula y en el cuello. Seguiremos haciendo el ejercicio cada vez de modo más rápido, moviendo la mandíbula, no la cabeza.

Ejercicio 3

En este tercer ejercicio colocamos de nuevo la cabeza al frente. Sacamos la lengua fuera para tocarnos con ella la nariz. No es que el objetivo sea tocarnos la nariz, sino en la fuerza de ese intento lograr que se tensionen todos los músculos del cuello.

 Ejercicio 4

En este cuarto ejercicio vamos repetir lo del anterior pero con la lengua hacia abajo como en el intento de tocar la quijada. También de manera inmediata vamos a sentir toda la tensión del cuello. Es un ejercicio al igual que los anteriores muy sencillo de hacer que lo podemos realizar en cualquier momento y lugar. Repetirlo varias veces.

Ejercicio 5

Este quinto ejercicio también es muy sencillo y es fundamentalmente sonriendo, de manera muy exagerada y fingida, y sobre todo que esa sonrisa sea con la parte de abajo, de la quijada. Debemos intentar llevar las comisuras a las orejas, cada vez más y más. Una vez que lo hemos hecho despacio en repetidas ocasiones, tratamos de hacerlo pero de una manera mucho más rápida.

 

Ejercicio 6

 

Y el último ejercicio, que yo llamo el resumen de todos, con el que yo mantengo mi cuello firme todos los días, es el que yo llamo un equis (1X). Es decir, poner la postura con la boca de decir “un” y la de decir “equis”, ambas muy exageradas y forzadas para que permitan ejercitarse a todos los músculos involucrados en ese ejercicio de dicción digámoslo así. En la primera parte vemos como alargamos la trompita y en el segundo toda la parte del cuello se tensionará de manera efectiva.

 

 

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